Bad Bunny se convirtió en una superestrella mundial y en el próximo headliner del Super Bowl apoyándose en su Puerto Rico natal, que sigue siendo el motor de su creatividad.
En la penúltima noche de su residencia de 31 días con entradas agotadas en San Juan, Bad Bunny, visiblemente emocionado, se paró frente a la imponente “montaña” que había mandado construir en el piso del Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot y dio un mensaje lleno de amor.
“Valora cada minuto, cada segundo que la vida y Dios te regala”, dijo a la multitud de 15.000 personas, con la voz quebrándosele por momentos. “No importa cuál sean tus problemas, de todas las opciones de solución la mejor siempre va a ser el amor. Gracias, gracias. A los que se fueron un día de Puerto Rico soñando con volver, y a los que todavía seguimos aquí, ¡no me quiero ir de aquí!”
No Me Quiero Ir de Aquí, el nombre que Bad Bunny le dio a su residencia en Puerto Rico, está intrínsecamente ligado a su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS, una emotiva carta de amor a Puerto Rico y a la música de la isla que Bad Bunny dedicó en la contraportada “a todos los puertorriqueños alrededor del mundo”.
Podría haber dicho: “A todo el mundo alrededor de Puerto Rico”. Desde el lanzamiento del álbum el 5 de enero (en la víspera del Día de Reyes, una fecha importante en la isla) y desde el inicio de la residencia el 11 de julio, “No me quiero ir de aquí” se ha convertido en un grito de orgullo tanto para los puertorriqueños como para la diáspora multicultural global que se ha visto reflejada en las canciones más autóctonas de Bad Bunny.
Solo nueve meses después de su lanzamiento, el éxito de DeBÍ TiRAR Más FOToS — que pasó cuatro semanas no consecutivas en el No. 1 del Billboard 200 — ha sido impresionante, especialmente para un álbum que explora estilos como la plena y la salsa, y que Bad Bunny describe como un trabajo hecho con “cero” expectativas comerciales. A nivel global, es un fenómeno, unificador de culturas, un incentivo para bailar, un llamado lleno de amor y celebración. Todo se reduce a la isla de Bad Bunny, con su dicotomía de belleza natural impresionante y su miasma de problemas económicos, el lugar que él considera su casa y al que dice que “siempre regresa”.
A medida que su estrellato ha crecido, el artista nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio se ha convertido en el embajador más apasionado y efectivo de la historia de Puerto Rico. Y en febrero, será el artista principal del show de medio tiempo del Super Bowl LX en Santa Clara, California.
Cientos de miles de fans — que ahora pueden distinguir entre una plena y una salsa y saben que el señor de edad en los videos de Bad Bunny es el actor puertorriqueño Jacobo Morales, de 90 años — viajaron a Puerto Rico para ver la residencia, que se llevó a cabo de julio a septiembre. Una vez allí, el público vivió una “fiesta de marquesina” con el telón de fondo de la enorme montaña de la producción y su ya icónica casita, una réplica de una casa puertorriqueña de familia común, construida dentro del Coliseo. Celebridades desde LeBron James hasta Jon Hamm festejaron en la casita, y docenas de artistas — incluyendo a Young Miko, Arcángel, Ricky Martin y Rubén Blades — cantaron en la tarima como invitados especiales.
Entre ellos estaba su amigo de años, Residente (nombre real: René Pérez Joglar), el irreverente rapero puertorriqueño conocido por sus letras incisivas, pronunciamientos sociales y su pasión por la política de la isla. En Bad Bunny, encontró a un iconoclasta similar, aunque menos denunciatorio. Los dos se hicieron amigos después de cenar juntos en un restaurante de San Juan en diciembre de 2017 y colaboraron musicalmente en 2019 en “Bellacoso” y “Afilando los cuchillos”, una canción antigobierno incendiaria que lanzaron después de que Bunny y Residente hicieran una visita nocturna sorpresa al entonces gobernador Ricky Rosselló.
Rosselló renunció a su cargo ese mismo año, pero la amistad entre ambos músicos ha perdurado. Después de presentarse una vez en la residencia de Bad Bunny y asistir como invitado una segunda ocasión, Residente entrevistó a su amigo para Billboard al día siguiente del último show de la residencia, para una conversación profunda sobre la nostalgia, la música, el cine y, por supuesto, el orgullo puertorriqueño.

Residente: Es increíble poder hacerte esta entrevista. En serio. Pero lo primero que te quería preguntar, es entender tu cabeza, tu lógica detrás del arte y el concepto de todo este concierto. La casita, la montaña, el flamboyán, el espacio en donde toca el cuatrista. ¿De dónde sale eso?
Bad Bunny: La manera en que yo trabajo, dentro de mi organización es desorganizada. A veces tú tienes algo y empiezas a navegar y ves que van surgiendo cosas y cosas y, en mi caso, siempre todo encaja. Específicamente con este show, la primera idea, lo primero, fue la montaña. Yo tenía esta ilusión y esta fantasía de poner una montaña así en medio del Choli. Como si agarraran un pedazo de una montaña en el centro de la isla, así, y la pusieron en el Choli.
Y como todos los conciertos necesitan su pantalla y todo eso, se me ocurrió la idea del billboard ahí en la montaña, jodiendo la naturaleza, y que eso fuera el screen, la pantalla que viera la gente. Luego el equipo que trabajó en la montaña presentaron lo del flamboyán, lo del platanal. Yo amo cuando la gente me sorprende con ideas que a mí no me surgieron.
La casita viene después. A mí en los shows, yo creo que lo más que me da cosa son los VIP. Siempre es como que es raro y el faranduleo. ¿Cómo yo puedo convertir ese faranduleo en algo divertido, en algo interactivo, en algo cool? Y yo dije, pues el VIP va a ser el Stage B, que va a ser la casita del disco, la casita de Jacobo, la casita del cortometraje, con su cocina, con su sofá, con todo. Y va a ser este party de marquesina. La gente va a estar allí, va a ser como parte del show, van a disfrutar, voy a compartir con ellos.
Residente: La casita es el party de marquesina de tus sueños. ¿Quién te hubiera gustado que estuviera allí y no estuvo, y por qué?
Bad Bunny: Yo llegué a ir a party de marquesina de chamaquito, además de que en mi familia hubo un montón de fiestas: las navidades, las nochebuenas, el cumpleaños, y en verdad el ambiente aquí en la casita se sentía así. El día de Tito [el boxeador Félix “Tito” Trinidad], René, ese día parecía que iba a haber una pelea de Tito. Y tú sabes cómo se ponía el ambiente en las casas cuando Tito peleaba; eso era un día de Navidad. Se sentía esa euforia, esa unión familiar, y el orgullo.
¿Quién me hubiera gustado que hubiera venido? Hubiera sido brutal que Tego [Calderón] hubiera estado. Y no cantando. Me hubiera gustado que hubiera venido aquí a sentir esto. Tego hubiera sido súper brutal. Drake, hubiera sido cabrón. Yo personalmente no estaba al 100% al tanto de quién iba a venir a la casita. Muchas veces yo entraba por ahí y era sorpresa.

Residente: Cuando terminas de cantar “Lo que le pasó a Hawaii” de [DeBÍ TiRAR MáS FOToS], aparece escrito en la pantalla “No me quiero ir de aquí”. ¿Qué debería tener Puerto Rico para mantenernos aquí, sin la necesidad de irnos?
Bad Bunny: En mis discos, los nombres ahí medio largos siempre tienen un significado. Y “No me quiero ir de aquí”, no me quiero ir de Puerto Rico, no me quiero ir de esta tarima. Pero sin duda el principal es no me quiero ir de mi casa. Aquí vinieron muchas personas de diferentes partes del mundo, de Latinoamérica, latinos que viven en los Estados Unidos que muchos de ellos se tuvieron que ir de su casa o sus padres algún día se tuvieron que ir de su casa. Cualquier persona que tuvo que irse de su país, de su tierra, se puede identificar. O personas que nunca quisieran irse también lo pueden sentir.
Residente: No es [solo] irme de aquí, pero viajar, conocer y volver, y cómo impactar. ¿Tú piensas también de esa idea de la gente que se quiere ir para crecer y regresar?
Bad Bunny: No es lo mismo irse a conocer, a crecer, a experimentar, que irse porque no tienes otra opción, irte porque no tienes cómo quedarte.
Residente: Y conecta con lo de “Boricua en la luna” [un poema de añoranza puertorriqueña de Juan Antonio Corretjer adaptado en canción por Roy Brown], porque hay gente que está afuera pero no se han ido de aquí. Ellos siguen comiendo arroz haciendo todo lo que se hace en Puerto Rico.
Bad Bunny: Sí, exactamente. El primer visual que aparece en el show sale Jacobo, y lo primero que dice es: “Seguimos aquí”. Vemos la escena donde ellos están en la nieve en una cabaña y él dice “seguimos aquí”. Donde quiera que estemos tú y yo, es casa, y donde quiera que yo vaya soy y seré puertorriqueño. Ahí se va entendiendo a lo que se refiere “No me quiero ir de aquí”.

Residente: Se habla mucho de cómo tu residencia impactó positivamente la economía del país. Pero más allá del dinero, ¿qué piensas de lo que no se puede robar de la marca, la huella que dejó esta residencia en la identidad del país?
Bad Bunny: Eso no se roba, eso no se compra. Eso es de las cosas que más me llena. Y es algo que es parte del propósito, pero es algo que también sale por lo que he hecho de corazón. Cuando yo veo que aquí habían desde chamaquitos, jóvenes, adultos, ancianos de 80, de 90 años, sintiéndose joven, como que vistiéndose cool, y a cada línea o punchline alusivo a la puertorriqueñidad y al orgullo de lo que es ser de aquí. Todo eso me llena un montón.
Residente: OK, cambiando de tema: Yo no tiro muchas fotos. Cuando sacaste DeBÍ TiRAR MáS FOToS, me empecé a sentir culpable cuando no documentaba algo.
Bad Bunny: El nombre también va para yo aplicármelo, porque yo soy una persona que de por sí no tiro muchas fotos. Pero es por el otro sentido y significado del nombre también, y es el de vivir esos momentos. Por eso hay una parte en el concierto donde yo me tiro ese speech de guarda el teléfono. Es guardar la foto en el corazón, el momento, disfrutarla. Esa es la que yo siempre tiro.
Residente: Sí. Hay veces que yo no recuerdo muchas cosas, pero la energía del recuerdo es más mágica de lo que una foto puede capturar.
Bad Bunny: Los otros días había una muchacha [con la] que estábamos interactuando [en el show] y cuando yo fui a tirarle un beso, ella no lo vio por buscar su teléfono. Ella se perdió de ese momento. Yo espero que alguien haya visto y se lo diga.

Residente: Cantaste con Gilbertito, cantaste con Rubén Blades. ¿Con cuál otro cantante de salsa te hubiera gustado compartir ese momento? Y si te atreves, ¿me tiras tus top 5 de salsa?
Bad Bunny: Mano, me quedé con las ganas de cantar con Víctor Manuelle, que tengo entendido que le hicimos el acercamiento pero tenía la agenda súper llena y no pudo venir. Fue con el primero con que hice una salsa cuando yo todavía estaba empezando en el trap. De todos en aquel momento, como que él me invitó a una salsa y yo me sentía halagado porque yo siempre he sabido lo que yo puedo dar en la música, pero en aquel momento yo sabía que era poco probable que lo notaran porque yo estaba en otra onda.
[Mis top 5] vivos o muertos: un Héctor Lavoe, un Frankie Ruiz, un Cheo Feliciano, un Ismael Rivera, una Celia, Tito Rojas hubiera sido duro. Tito Rodríguez como que a mí me gusta mucho escuchar su voz cantar.
Residente La orquesta de Los Sobrinos es una mezcla de músicos jóvenes. ¿Cómo surgió ese junte?
Bad Bunny: Yo tenía la idea de esta canción y del proyecto, específicamente “Baile inolvidable”, y sabía que necesitaba hacerla realidad. Cuando yo hago música, tú sabes que a mí me gusta todo en secreto. Yo tenía el arreglo aquí en la mente, pero necesitaba a alguien que lo hiciera realidad. De casualidad del mundo de la vida, dimos con Big Jay, que es el que tocaba los bongos y la campana, que fue el que me ayudó. Ambos creamos el arreglo en computadora de “Baile inolvidable”. Estábamos por ahí en la búsqueda, y dentro de esa búsqueda yo vi un TikTok de este chamaquito que se ve como de 12 años dirigiendo una orquesta de chamaquitos también. Estaba tocando el bongo y bailando a la vez y se veía con tanta vida, parecía un mini Roberto Roena. El video se veía que era viejito, y [pensé que] sería interesante encontrarlo [ahora].
Era Julito Gastón. Él me ayudó a conseguir los músicos. Y resulta que los mismos nombres que me daba Julito, eran los mismos que me daba Big Jay. Esos chamacos le dieron lo que yo estaba buscando, que era el sentimiento. Tenían esa hambre.
Residente: Hay un concepto ahí [para un álbum]. ¿Quizás sea sorpresa?
Bad Bunny: Se supone que sea una sorpresa, pero creo que es obvio que no se puede quedar ahí.

Residente: Hay canciones que a mí me pasa que yo las siento ahí, como que en el pecho. ¿Qué canción es esa dentro de tu setlist?
Bad Bunny: Depende obviamente del día, del mood. El primer día que canté “La mudanza” fue como que me agarró porque era la primera vez que la cantaba en el show. Yo sabía que mami estaba en el público. “DtMF” que también es una canción sentimental. Está esa línea de hoy voy a estar con abuelo jugando dominó, porque precisamente ese día yo estuve todo el día jugando con abuelo. Y “Lo que le pasó a Hawaii”.
Residente: “Lo que le pasó a Hawaii” es una canción especial. Hablemos de actuación. A mí la actuación me ha ayudado a ser más honesto en el escenario.
Bad Bunny: Apenas estoy empezando y tú lo sabes, es una carrera que la he tomado con respeto y aprendiendo y cogiendo la experiencia poco a poco, porque es un campo que respeto mucho. Hay muchos recursos de actuación que he utilizado en mis proyectos. Y hasta ahora la experiencia me ha gustado. Especialmente de las más recientes, cuando hice Happy Gilmore [2] y Caught Stealing. Yo mismo decía, “Wow, está nítido”, porque siempre había querido hacer una comedia, porque me gusta la comedia. Es el género que más consumo y a mí me gusta hacer reír a la gente. Entonces por fin se me estaba dando la oportunidad de hacer algo más liviano, más familiar, y justo ahí mismo estaba haciendo Caught Stealing.

Residente: ¿Tú vas corriendo al playback cuando haces una toma?
Bad Bunny: Cuando yo estoy haciendo mis videos yo voy para allá. Pero en las películas, por ejemplo en Happy Gilmore, Adam Sandler me dio la confianza y me decía para que lo viera y ahí yo iba. Yo tenía la confianza después de casi un mes trabajando con él. Con Darren [Aronofsky] yo estoy consciente que si yo hice un papelón él me lo va a decir. Yo confié infinitamente en su dirección y ahí yo ni me veía. Él mismo en ocasiones me decía y yo iba, y me enseñaba lo que hice y me decía “bien”. Me ayudó mucho trabajar con él porque yo estaba consciente que él no iba a dejar que yo le dañara su película.
Residente: [Volviendo a la residencia], la curaduría de los invitados. De momento Luis Fonsi cantando “Lo que le pasó a Hawaii” son cosas que no te imaginas por el género musical.
Bad Bunny: Mi visión desde un principio, y que se fue reforzando durante el camino, es que todo el mundo se sintiera parte de esto. Yo no quería que nadie se sintiera excluido. No importa ideología política, no importan los gustos musicales, no importa nada. De eso se trata: de que convivamos dentro de diferencias y disfrutar. Yo quiero que esa persona cuando recuerde diga, “fui parte de esto”. Aquí era bienvenido todo el mundo.
Residente: Pareció una celebración navideña puertorriqueña. Tenía ese feeling, ese sentimiento.
Bad Bunny: Shows míos, yo no había vivido algo así: una experiencia de armonía. La palabra perfecta para mí es armonía. Treinta fechas y yo todavía no he visto que se haya ido viral un video de una pelea o de dos personas discutiendo. Todo el mundo se amaba, todo el mundo se quería, todo el mundo bailaba.

Residente: Tiene que ver mucho con la música, y la música tiene que ver mucho con la madurez que has tenido. ¿Qué viene después? Parece que ya estás ahí en lo más alto.
Bad Bunny: Yo creo que eso es lo más que me gusta de lo que hago. A mí me gusta pensar en qué es lo próximo y específicamente eso que acabas de decir de, no busques grandeza, haz lo que tú sientas y de ahí el mundo, la vida, el destino, la gente decidirá. Estaba hablando los otros días con una persona que me está hablando de cuando los artistas empiezan a sentir ese bajón después de tener todo. Yo me acordaba [una] conversación [que tuve con mi mamá cuando empezaba a cantar]. Le decía, “Mami, tengo miedo de apagarme”. Y mi mamá me dijo, “No tengas miedo de eso. Disfrútatelo y no pienses en eso”. Y yo recuerdo cuando yo tiré “Chambea” que yo vi que estaba fuerte en Puerto Rico, y en mi mente yo dije, ya esta es la última que yo voy a pegar. Y ver que después de eso todavía había un mundo de éxito y de carrera y de tantas cosas fue súper loco.
Cuando llega Un Verano Sin Ti, ahí es donde yo dije: “OK, después de esto yo no quiero forzar a hacer algo más grande”. Cuando yo hago este proyecto, a mí no me importaba ser el No. 1. Algo que yo sabía y que este disco me lo reconfirma es que tú siempre tienes que hacer lo que tú sientas y apostar a tu visión y cantar del corazón lo que de verdad tú sientes sin buscar grandeza.
Residente: Cuando eres un creativo que escribe, que compone, que hace visuales, que trabaja creativamente, eso no se apaga. Lo que dejaste aquí, cabrón, fue muy especial. Ver lo que tú lograste a mí me llena de orgullo, me enseña, y me siento bien contento de ser tu amigo, de ser tu hermano, de conversar contigo y de las experiencias que hemos tenido juntos.
Bad Bunny: Gracias hermano. Muy bien, que se cuide Don Francisco papi.
Esta entrevista ha sido editada y condensada para mayor brevedad y claridad.

Esta historia aparece en inglés en la edición impresa de Billboard del 4 de octubre de 2025.

