Debi Nova aborda ‘momento muy traumático’ en nuevo álbum, ‘Todo Puede Convertirse en Canción’

Debi Nova aborda ‘momento muy traumático’ en nuevo álbum, ‘Todo Puede Convertirse en Canción’

La cantautora costarricense desglosa 5 canciones esenciales de su sentida producción, un viaje poético y honesto de sanación y reinvención.

Debi Nova decidió que era tiempo de sanar una herida profunda del pasado, y afrontó quizás los momentos más incómodos de su carrera como cantautora para crear su nuevo álbum de estudio, Todo Puede Convertirse en Canción, un viaje poético y profundamente honesto en el que por primera vez aborda su experiencia como sobreviviente de violencia doméstica.

Lanzado el viernes (18 de julio) bajo Sony Music Latin, el ecléctico set de 10 canciones — que le sigue a Dar Vida de 2024 y que incluye los sencillos previamente lanzados “Tu manera de amar”, “Se va” con Leonel García y “Holograma” — es experimental en su sonido, con baladas desgarradoramente oscuras como “Brindo” y momentos luminosos como “20/20” o “Aurora”, una celebración con ritmos brasileños y afro junto a Alexandre Carlo. Las letras, mientras tanto, evidencian un corazón decidido a sanar, por más duro que pueda ser el proceso.

“Cuando comencé a escribir las canciones para este álbum, pensé que iba a ser mi álbum como de despecho, porque todo lo que estaba escribiendo venía de un lugar de dolor — no porque estoy en un momento doloroso de mi vida, sino porque creo que el álbum pasado, Dar Vida, que fue un álbum de mi maternidad, me conectó como con muchas cosas que necesitaban sanar”, dice Nova a Billboard Español. “Algo que he sentido desde que nació mi hija, es que yo no quiero seguir cargando con cosas que se las puedo pasar a ella, que necesito sanar cosas que estaban enterradas dentro de mí. Y empezaron a salir canciones de momentos dolorosos que me sucedieron hasta hace 20 años — un momento muy fuerte, muy traumático para mí, del cual nunca había podía escribir”.

La punta de lanza que marcó el rumbo del álbum fue “Brindo”, la primera que compuso y la que cierra el tracklist. “Brindo por la noche en que te conocí/ Quererte fue el vacío del que más aprendí/ Tus marcas en mi piel me hicieron crecer y ser más fuerte/ Son muchas las historias sin la misma suerte”, canta Nova con un tono sombrío pero firme, acompañada por un piano evocador.

“En ese momento, cuando escribo esta canción, yo digo: “¡Guau! Qué poder que tiene la música, qué maravilla esta herramienta que tenemos, no solo para los que hacemos música, sino también para los que consumimos música, que podemos transformar lo que estamos sintiendo, por lo que estamos atravesando, transformarlo y tal vez tomar un poco de distancia, de perspectiva y poder sanar a través de eso”, cuenta la artista nominada al Grammy y Latin Grammy. “Meses después me vi en el estudio componiendo con otros productores, compositores, y empecé a sacudirme toda esa densidad. Por eso el álbum después no quedó como un álbum de despecho”.

El título Todo Puede Convertirse en Canción sale de un verso incluido en el tema que abre el álbum, el edificante “20/20”, y encierra ese concepto de transformación.

Algo que realmente la ayudó a abrirse más fue el hecho de que se sintió sostenida y acompañada. “Fue muy lindo porque fue un álbum que hice en comunidad, muy distinto de mis últimos cuatro álbumes, que han sido álbumes que hago muy en solitario, en los que escribo yo todas las canciones”, dice Nova. “Creo que esa realización de que cuando estamos atravesando algo denso y podemos compartirlo, que nos tenemos unos a los otros, eso más la música, es el vehículo de sanación más grande”.

“Componer con otras personas me sacó un poco de ese lado súper Debi-downer total”, continúa con una sonrisa. “Estar en ese ambiente seguro en el estudio me permitió un poco sacudirme y afrontar esas emociones. Creo que sí hubo permiso para sentirme vulnerable en esas sesiones”.

“Brindo”

“Brindo” es una canción que escribí sobre algo que me sucedió hace 20 años. Hace 20 años yo estuve en una relación violenta y me cuesta muchísimo hablar de eso. A través de los años he tenido que trabajarlo mucho — creo que lo seguiré trabajando — pero siempre me tenía esa cuenta pendiente de escribir una canción al respecto. Me acuerdo cuando escuché la canción de Rozalén “La puerta violeta”, que habla sobre la violencia, y yo dije “¡Guau! Si yo alguna vez puedo escribir una canción sobre esto que me ocurrió, creo que me va a hacer muy bien. Y nos va a hacer muy bien, porque es algo que nos pasa a muchas”. Entonces, me di esa tarea y la verdad que no fue fácil.

Es una canción que me pareció muy incómoda de escribir. De hecho, muchas veces pensé abandonarla, pero dije: “No, tengo que terminar esta canción”. Y la canción nació a raíz del piano, me senté a escribirla y los acordes inmediatamente me dijeron: “Esta es la canción”. Pensé escribirla desde un lugar de celebración, por eso se llama “Brindo”, porque aunque fue algo muy duro para mí, me siento muy orgullosa de lo que he podido hacer con eso en mi vida y creo que esa es una razón para brindar. Entonces, tiene esa parte que no es lo que esperas de una canción que habla de eso, pero para mí era importante que enfocáramos la canción en la fortaleza y no en lo trágico, digamos, del tema. Y creo que es la raíz de por qué este álbum existe.

La canción tiene además unos coros que grabé con seis chicas de la fundación Destiny Project en Costa Rica, que apoya la reinserción social de víctimas de abuso y trata. Me fui ahí una tarde y grabé a las seis chicas en esa parte de los “oohs” de la canción. Fue un momento muy poderoso, muy simbólico. Yo quería hablar no solo de cómo nos fortalecemos después de algo así, sino de verdad tener la experiencia de rodearme de mujeres que hemos pasado por cosas similares y cantar juntas. Fue muy sanador, muy hermoso.

“Holograma”

“Holograma” es esa sensación de cárcel, de las cárceles que nos creamos. Y más allá de una relación, yo creo que canalicé todas esas veces en mi vida que he sentido que voy al mismo lugar donde me han hecho daño, y por qué. ¿Por qué repetimos la historia? ¿Por qué me hago esas cosas? ¿Por qué es que vuelvo a idealizar una situación que ya me ha enseñado que no es la situación para mí? Fue la única canción en el estudio que me hizo llorar cuando la canté. De hecho, tuve que parar cuando la estaba grabando, porque era un llanto como de frustración y de verme en ese lugar como, “¡Guau! No puedo creer que me siguen rompiendo el corazón ahí mismo”.

Obviamente, tengo un momento muy claro en mi mente de cómo escribí la canción — no me siento lista para hablar de eso. Pero sí creo que es una situación muy común que nos sucede como seres humanos, que a veces no entendemos por qué nos sigue pasando lo mismo una y otra vez, porque idealizamos algo que claramente ya se nos ha dicho que no es para nosotros, y sin embargo seguimos ahí buscando algo. La metáfora es esa, es estar enamorada de un holograma, abrazar un holograma, que al final es inexistente.

Y esa fue, te diría, la canción que más nos costó en el estudio, porque yo no me podía decidir. Primero le pusimos de todo y más — batería, cuerdas, un outro gigante con guitarras eléctricas — y después me di cuenta que no, que esa canción necesitaba lo opuesto; quedó solamente como mi piano como el backbone, digamos, de la canción, y le pusimos unas cuerdas en una sección y un pequeño loop de batería, eso fue todo. Al final me quedo muy contenta con el resultado, pero es una canción que me incomoda.

“20/20”

Creo que “20/20” es como el jarabe, la cura. Fue una canción que nació en el momento. Nos reunimos a escribir en el estudio con Ana Sof (Ana Sofía Castañeda Altamirano), que es una gran cantautora mexicana, y Julián Bernal, que es el coproductor de cuatro canciones en el álbum. Creo que había la necesidad de salirnos un poquito del hueco, del hoyo negro en el que yo estaba. Juli y yo habíamos empezado los acordes, que son unos acordes diferentes, entonces nos estaba costando mucho encontrar la melodía que funcionaba con eso. Y Ana Sof empezó cantando: “Agua helada en mi piel, pelo suelto, todo bien”. Y yo dije: “¡Eso es!” O sea, necesito sacudirme, necesito soltarme el pelo, necesito salir a caminar y cantar con mis headphones y que la gente me escuche, no me importa.

De ahí empezamos a escribir la canción y esa frase, “Tengo 20/20 de visión porque todo puede convertirse en canción”, fue exactamente lo que he sentido a través de este de este álbum: que escribir canciones me da esa claridad y esa visión para entender mis emociones. Esa es, para mí, la capacidad más hermosa que tenemos los seres humanos de transformar lo denso en belleza, lo que nos pesa en una obra de arte o en un poema o en un texto. Esa fue para mí la frase que encapsula el concepto de este álbum.

“Perdidx en la Ciudad” feat. Jaze

Fun fact: “Perdidx en la Ciudad” la escribí en octubre del año pasado, cuando fui al Billboard Latin Music Week en Miami. Ese panel fue maravilloso y venía como una seguidilla de cosas, de momentos muy emocionantes para mí, muy maravillosos, pero al mismo tiempo me sentía completamente burnt out (agotada) del disco anterior. Es la primera vez que salía a promocionar un álbum con una hija, entonces mi nivel de energía no es lo que era antes y realmente me sentía dividida, como con muchos sentimientos encontrados, porque aunque estás haciendo lo que te realiza, lo que te hace sentir bien, estás lejos de casa, entonces sientes culpabilidad por eso, te sientes un poco perdida. De ahí empieza un poco el proceso de “Perdidx en la ciudad”.

Esa tarde me encontré con Jaze en el estudio. Él estaba en Miami, yo había escuchado su música, me encantaba, y fue un phone call como: “Jaze está en el estudio. ¿No quieres pasar a trabajar con él?” Y él está en un momento similar — en otro momento de su vida, por supuesto, pero empezamos a hablar de eso, de qué locura que a veces estás viviendo tu sueño, estás viviendo exactamente eso que siempre te imaginaste hacer, pero te sientes como una máquina, como que estás yendo de un lado para otro con esa lista interminable de quehaceres. Pero que en el momento en que te das el espacio para sentir y pensar, dices: “Oh my God, no sé si estoy en el lugar donde quiero estar. Siento que tal vez estoy lejos de casa, lejos de lo que se siente bien en mi corazón”. Y de eso trata “Perdidx en la ciudad”. Es como que necesitamos una actividad, necesitamos algo que nos llene el corazón, pero al mismo tiempo necesitamos darnos espacios. No sé cuál es el balance perfecto, pero creo que este es el intento de encontrar ese balance.

“Aurora” feat. Alexandre Carlo

“Aurora” es esa realización de que lo esencial en la vida está aquí, alrededor nuestro, al alcance nuestro. Sin embargo, yo creo que tenemos que pasar por los “Brindos” y los “Hologramas”, y tenemos que pasar por el lodo y ese ritual de catarsis para poder llegar a esa realización de que la aurora, digamos, del cielo de colores está aquí. Es un estado mental. Puede ser el cielo más precioso, pero si estamos ahogados en nuestras emociones, nos cuesta mucho verlo. Entonces, yo creo que “Aurora” es como el final del recorrido, es como pasar por ese lodo para florecer. En la vida yo no necesito mucho más que “un poco de cantar, un poco de bailar y mucho de vivir la vida porque se nos va”, [dice parte de la letra]. O sea, la música, las personas que amo, eso es lo que necesito en mi vida.

Alexandre Carlo, [vocalista de la banda brasileña de reggae Natiruts], se encargó de la traducción [de sus versos] al portugués. La canción ya en sí tiene una naturaleza medio brasilera. Ya habíamos hecho una colaboración en el disco de Natiruts pasado (“Que Bom Você de Volta II”), así que le escribí a Alexandre y se sumó a la canción y es una de mis favoritas del álbum.