En una ciudad históricamente influenciada por ritmos caribeños, los artistas mexicano-estadounidenses de Nueva York están creando su propio espacio musical.
En años receintes, la música regional mexicana ha alcanzado alturas globales sin precedentes. Peso Pluma se convirtió en un habitual del Billboard Hot 100, logrando 23 entradas en un solo año. Carín León hizo historia como el primer artista mexicano en presentarse en el festival de música country Stagecoach, ampliando la influencia de la música mexicana más allá de los espacios habituales. Y el álbum 111XPANTIA de Fuerza Regida, lanzado en 2025, debutó en el No. 2 del Billboard 200, el lanzamiento del género en alcanzar la posición más alta en la historia.
La música regional mexicana — un término que abarca banda, corridos, norteño, sierreño, mariachi y más — se ha consolidado como un fenómeno cultural global. Para un género que, hasta hace poco, estaba mayormente limitado a audiencias hispanohablantes o de tradición familiar, su ascenso global refleja el orgullo y la fuerza emergente de la identidad cultural de la diáspora mexicana, particularmente en Estados Unidos.
Aun así, mientras importantes centros como California y Texas han sido durante mucho tiempo el epicentro de la música mexicana en Estados Unidos, Nueva York históricamente ha quedado fuera de esa conversación. La escena musical de NY ha sido moldeada en gran medida por ritmos caribeños, con salsa y merengue resonando en las bodegas, bachata ambientando las fiestas callejeras en el Bronx y el reggaetón dominando la vida nocturna. Puntos culturales clave como Fania All-Stars, y más tarde superestrellas como Marc Anthony y Romeo Santos, nacidos en Nueva York, reforzaron la percepción de que la ciudad está definida por sus diásporas puertorriqueña y dominicana, mientras que la cultura mexicana quedaba relegada al fondo.
“Cuando llegué aquí, ni siquiera sabía que había tantos mexicanos”, dice Paulina Montiel, cofundadora de Migo Events, quien se mudó de la Costa Oeste a Nueva York hace unos siete años. “Pero hay un mercado enorme. Los shows de corridos que vienen aquí se llenan o hasta reservan dos días, como Tito Double P, que agotó entradas en el Prudential Center dos noches seguidas [a principios de este año]”.
Con músicos emergentes, eventos dedicados a impulsar la cultura y comunidades que preservan tradiciones como los lowriders y los sonideros, Nueva York está consolidando poco a poco su papel como un actor importante en la música regional mexicana. Las voces mexicanas son fuertes y están creciendo — listas para demostrarle al mundo que Puebla York no es solo un apodo geográfico, sino un movimiento cultural que está a la altura de grandes centros como Texas y California.
Impulsada por la creciente comunidad mexicana de Nueva York — particularmente de Puebla, un estado al sur de la Ciudad de México que representa entre el 60 y 80% de los mexicanos neoyorquinos — una nueva ola de artistas de primera y segunda generación se está forjando un espacio propio. La población mexicana en el área metropolitana de Nueva York supera el medio millón, con estimaciones que alcanzan hasta 800.000, según Associated Press.
El término “Puebla York” — similar a “nuyorriqueño”, que mezcla las identidades de Nueva York y Puerto Rico — surgió a finales del siglo XX para representar a la comunidad poblana de NYC y sus profundos lazos con el estado mexicano. Adoptando esta identidad, los talentos emergentes fusionan géneros mexicanos regionales como corridos tumbados, cumbias sonideras y música folclórica mexicana con el estilo urbano distintivo de la ciudad (jerga, visuales, moda, etc.), creando nuevos sonidos que reflejan su biculturalidad.
Hasta los jaripeos — eventos tradicionales de rodeo donde los artistas suelen cantar a caballo — han sido parte de la experiencia mexicana en el área triestatal de Nueva York (aunque, de nuevo, son más conocidos en California y Texas). Por ejemplo, Pepe Aguilar, quien ha estado actuando desde que era un niño, se unió a su legendario padre, Antonio Aguilar, en giras familiares de jaripeo e hizo su debut en el Madison Square Garden a los 3 años. Pero íconos como Vicente Fernández y Joan Sebastian trajeron el espectáculo ecuestre folclórico mexicano a Nueva York. Hoy, la página comunitaria bailes.northeast se enfoca en amplificar estos eventos tradicionales en toda la región, manteniendo viva la cultura del jaripeo.
Promotores como Montiel han sido clave para destacar la conexión de Nueva York con la música regional mexicana. Montiel organiza regularmente fiestas mensuales con el objetivo de unir a jóvenes creativos mexicanos y latinos mientras celebran sus raíces. También estuvo detrás del que hubiera sido el primer festival centrado en corridos de NY, Migo Fest, cancelado debido al “clima político” que coincidió con las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en todo el país, además de problemas de visas para artistas internacionales y preocupaciones sobre posibles amenazas para el público por parte de las acciones de ICE.
“Nueva York es un mercado enorme que a veces la gente olvida dentro de la cultura latina. Siempre son los dominicanos, los puertorriqueños, Bad Bunny, Maluma… Los colombianos también son muy populares aquí. Es nuestro momento de brillar”, dice Montiel. “Quiero que [nuestros eventos] reflejen Puebla York, de dónde somos y nuestras raíces. Estamos aquí, estamos orgullosos, y no nos vamos a ir a ningún lado”.
Entre estas voces está HelloTones. Autodenominado El Hijo de Puebla York, este DJ nacido en el Bronx ha desarrollado su estilo único de “kumbias mezcladas”, una reinterpretación de los ritmos tradicionales sonideros fusionados con hip-hop, electrónica y sonidos experimentales.
“La cumbia siempre estuvo de fondo mientras crecía; entró a mi cerebro de manera subliminal”, dice HelloTones, cuyos padres emigraron de Puebla a finales de los años 70. “Siento que la cumbia siempre ha estado de en las mentes de los neoyorquinos en general… No fue hasta mucho después, como DJ, que empecé a conectarla con toda la otra música que amaba, como los mixtapes de hip-hop con los que crecí en el Bronx”.
Cuando HelloTones comenzó a experimentar integrando cumbia en sus sets de electrónica y hip-hop, el público reaccionó con curiosidad y entusiasmo. “Me di cuenta de que estaba tocando dos puntos clave: personas familiarizadas con la cumbia estilo sonidero pero que nunca la habían escuchado remezclada así, y personas que no sabían lo que era la cumbia pero amaban la energía y los ritmos”, añade.

En Viva Toro, un bar y restaurante mexicano en East Williamsburg, Brooklyn, la presencia de Puebla York se sintió con fuerza el pasado octubre. El escenario recibió a talentos mexicano-estadounidenses más consolidados de California (DannyLux), Indiana (Los Aptos), junto a estrellas emergentes de Nueva York como SpliffHappy y otros, durante la fiesta no oficial tras la cancelación del Migo Fest. Entre los artistas locales destacados de la noche estuvo Santy y Su Estilo Único, que lideró su banda como cantante y tololochista. El grupo ofreció un set cautivador que incluyó su corrido “5 Condados”, un homenaje a los cinco distritos de la ciudad de Nueva York (Queens, Brooklyn, Staten Island, Manhattan y Bronx) y su diáspora mexicana.
“Aquí hay mucha cultura mexicana, ya sea de sonidera, regional o de danzas”, recalca Santy, músico de Queens que lidera Santy y Su Estilo Único. “Por eso es que tenemos el apodo de Puebla York: hay mucho mexicano por acá, y más que nada de Puebla”.
El orgullo de Santy por mezclar sus raíces con la identidad de Nueva York es parte esencial de su trabajo. “Nueva York es cultura”, afirma. Nacido y criado en Ridgewood, Queens, de padres de Ecatepec de Morelos y Ciudad Neza, el joven de 18 años encuentra significado en los puntos de conexión mexicanos en toda la ciudad. “L.A. siempre ha tenido esa esencia de simplemente estar orgullosos de dónde son, de estar tan cerca de México, de la frontera. Yo me preguntaba, ‘¿Por qué nadie está haciendo eso aquí?’. Nueva York también es parte de nuestra historia, ya sea un graffiti de una Virgencita, un deli mexicano con el encargado que conoces desde chiquito, o el tren al que te montabas para ir a la escuela. Para mí, es mucho de sentirme orgulloso de dónde soy y de dónde vengo”.
La Virgen de Guadalupe tiene un profundo significado cultural y espiritual para los mexicanos, siendo un poderoso símbolo de fe, identidad y unidad, y es frecuentemente considerada la patrona de México.

El artista canaliza su profunda conexión con sus raíces en su EP de 2025 Straight Outta NYC (un guiño al Straight Outta Compton de N.W.A. de 1989) con canciones y videos musicales que muestran lugares emblemáticos de Nueva York — trenes, bodegas, e incluso las calles que lo formaron.
Pero Santy también se inspira en las tradiciones culturales mexicanas de Nueva York, como los sonideros. Su padre, un DJ, lo expuso desde pequeño a eventos comunitarios asociados con la vida nocturna mexicana. “Desde que mis papás están por acá, en 1999, ya había bailes sonideros. Hay muchos sonidos que tienen más de 20 años de trayectoria, están acá en Nueva York. Eso es algo que solo verías en Puebla, México”, dice Santy. Este año, el cantante y su banda se presentaron en el Desfile del Día de la Independencia de México en Madison Avenue.
SpliffHappy — quien fue destacado En Nuestro Radar — comparte una identidad dual similar, pero aporta una historia de origen distinta. Antes conocido como rapero de Jersey club y New York drill, este artista de 26 años originario de Bushwick hizo la transición a la música regional mexicana en 2023. Sus canciones mezclan orgullo callejero y desamor, con metáforas que conectan las culturas mexicana y neoyorquina. En su sencillo “Brooklyn”, rinde homenaje a su barrio con visuales de Knickerbocker Ave; mientras que el video de “Ando”, una hermosa balada melancólica, muestra al artista afuera de Santa Ana Restaurant & Taquería (un sitio icónico del barrio), acompañado de músicos con pasamontañas. “La manera en que nos vestimos, yo con cornrows, mi cinto piteado [y la hebilla con un escorpión]… toda esa mezcla es muy Nueva York”, dice. “Santy y yo estamos constantemente tratando de evolucionar eso”.
En el ámbito de los cantautores está Selines, una artista indie folk de 21 años originaria del Bronx, que también formaba parte del lineup original del Migo Fest. Firmada con Interscope Records, su música, sumamente introspectiva, aborda temas como la identidad, el sentido de pertenencia y el crecimiento dentro de paisajes sonoros poéticos.
“Cuando estábamos creciendo, no sabíamos que Puebla estaba dominando la ciudad”, comparte Selines, cuya madre es de Puebla, México, y su padre de Veracruz. “Yo estaba mucho más conectada con mi lado poblano porque mi mamá tiene más familia aquí. Mi mamá escuchaba mucha música de mariachi, y mi papá estaba más en lo tropical”, recuerda. “La gente empezó a decir: ‘Yo también soy de Puebla’. ‘Puebla York’ comenzó a aparecer más, especialmente por las redes sociales. Poco a poco, todos empezamos a construir esa comunidad. […] Incluso Cuco, diciendo en voz alta ‘Puebla York’ [en la celebración de lanzamiento de su álbum], nos llenó de orgullo”.
Aunque su trabajo se aleja de las tradiciones regionales mexicanas, Selines ve su música como parte del espíritu en evolución de Puebla York. Actualmente trabaja en su primer álbum con Interscope y aborda temas de identidad mientras crea un espacio para la diversidad mexicana-estadounidense en la escena musical de Nueva York.
Pero la visibilidad limitada no significa falta de historia. Antes de que los artistas de Puebla York comenzaran a mezclar referencias de hip-hop con corridos tumbados, músicos radicados en Nueva York como Mireya Ramos, fundadora del grupo femenino de mariachi ganador del Latin Grammy Flor de Toloache, ya estaban sentando las bases. “A principios de los 2000, la comunidad mexicana apenas estaba comenzando a crecer”, recuerda Ramos. “En ese tiempo vivía en Sunset Park. Sunset Park apenas estaba empezando a tener más población mexicana. Fuimos parte de ese crecimiento y de la historia en la que la cultura mexicana se convirtió en parte de la cultura de Nueva York”.
El proyecto de mariachi de Ramos rompió con las narrativas tradicionales al centrar a las mujeres en un género mayormente dominado por hombres. La artista explica que, aunque su grupo fue recibido con los brazos abiertos, no fue por los tradicionalistas del género en ese momento. “Uno, éramos todas mujeres. Dos, no éramos todas mexicanas. Tres, no era tradicional. Estábamos haciendo nuestra propia música”, agrega. Pero la escena ha crecido a su manera. “No hay nada que se compare con la Costa Oeste”, dice Ramos, señalando que la huella de la ciudad de Nueva York es inconfundible: “Tan solo tomar el metro es una experiencia completamente diferente. Y lo duro que tienes que trabajar aquí comparado con el ambiente en California es distinto. Eso te cambia”.
Santy explica: “Si usted va a un sonidero, va a ver cumbia tocando las cuatro o cinco horas de ese evento, la gente va a estar prendida, bailando, mandando saludos, disfrutando como si estuviéramos allá [en México]. La escena está, el problema es que no hay nadie que venga y la sepa resaltar como se debe”.
A pesar de este creciente impulso, Puebla York todavía enfrenta desafíos, en especial cuando se trata de promover y dar visibilidad a las voces mexicanas de NYC. “A veces es difícil para los artistas porque no tienen tanto apoyo como en Los Ángeles o en México”, observa Moisés Ceja López, creador de Onda Regional Show, un podcast basado en Nueva York que busca elevar la escena de música regional mexicana en la Costa Este. Inspirado por figuras como Pepe Garza, Ceja López utiliza su plataforma para amplificar el talento emergente del área, como Aumento, Arturo Torres e Izan Rodriguez.
“Allá [en L.A. o México] hay más promotores, disqueras y espacios, pero aquí nosotros estamos limitados”, añade Ceja López. “Hay muchísimo talento, pero si los artistas no sienten apoyo o no tienen una plataforma, a veces se frustran”.
Este tema de visibilidad resuena con el fotógrafo y videografo de Brooklyn Jonathan Mendez, mejor conocido como Brklynjn (se pronuncia Brooklyn Jon), cuyo trabajo captura tradiciones culturales como los lowriders, los vendedores ambulantes y las parrilladas que han dado forma a la identidad mexicana de Nueva York, pero que rara vez reciben atención. “Ha habido una escena de lowriders aquí durante años, pero nadie realmente ha capturado el estilo y la cultura de este lugar”, dice. “[La gente] no sabía que había lowriders en Nueva York, y estos autos han estado aquí por años. No se estaban mostrando como deberían”.

“Mucha gente que me sigue en Instagram es de la Costa Oeste y dicen, ‘No sabíamos que había tantos mexicanos allá’”, comenta Brklynjn. “Para mí siempre ha sido representar la cultura de la manera correcta… para que la gente sepa que también estamos aquí y que esto también es grande aquí — los autos, la música, la comida, todo”.
Ceja López tiene una visión similar para mostrar a los numerosos artistas emergentes de Puebla York. Señala que hay más de 50 — posiblemente incluso 100 — actos locales en Nueva York y regiones cercanas como Filadelfia, Connecticut y Delaware. Apoya a músicos jóvenes que experimentan con corridos tumbados o que fusionan estilos regionales mexicanos, al tiempo que destaca a intérpretes tradicionalistas como Jovani Miranda y Los Chavalos de Oro, de Connecticut, que traen un estilo inspirado en Ariel Camacho a sus presentaciones en vivo. La falta de recintos y recursos ha limitado el crecimiento, pero, como explica Ceja López, el talento y el potencial son innegables. Últimamente, está utilizando su red de contactos para abordar estos desafíos con el recién lanzado Mítico Events, donde realizará su primer show, Cuerdazos, con artistas de corridos de Nueva York como Los Meros Sospechosos y T3R Legado el 6 de diciembre.
La pregunta sigue siendo: ¿Puede Puebla York poner a Nueva York en el radar de la música mexicana? Estos artistas están listos para hacer que sea imposible de ignorar.
“Yo pienso que hace falta algo, una conferencia o punto de reunión para estas agrupaciones, para tener un momento, no solo de Nueva York, sino también incluyendo a Filadelfia, Delaware y más allá”, reflexiona Ceja López. “A veces se ocupa un poquito más de apoyo para que ellos puedan ver todo lo que son capaces de hacer”.

