Cómo Gangsta transformó el sonido de Kapo, Ryan Castro y Fariana: ‘El Caribe se siente’

Cómo Gangsta transformó el sonido de Kapo, Ryan Castro y Fariana: ‘El Caribe se siente’

El productor de afrobeats, dancehall y música caribeña conversa con Billboard Colombia.

Uno de los discos que compitió este año por el Latin Grammy al mejor álbum de música urbana fue Underwater de Fariana, lanzado en 2024 con colaboraciones de artistas como el referente del EDM y el crunk Flo Rida, el astro del dancehall Sean Paul y figuras latinas como El Alfa o la agrupación de merengue Oro Sólido. Casi todas las canciones del álbum, incluyendo “El Caballito”, donde participa esta recordada orquesta dominicana, fueron producidas por Gangsta.

Sin embargo, muchos han conocido el trabajo de Gangsta desde que pegaron “Ohnana” y “UWAIE”, los primeros éxitos de Kapo. Trabajó casi todo el último disco del artista, Por Si Alguien Nos Escucha, y estuvo detrás de canciones de los álbumes Sendé Hopi Sendé de Ryan Castro, como “La Villa”, en la que participan ambos artistas. La unión Kapo-Ryan Castro también está presente en “Dónde”, que llegó al No. 1 de la lista Billboard Colombia Hot 100 en sus primeras semanas y que sigue destacándose en el top 20 del chart.

Gangsta todavía intenta descifrar el por qué de este éxito, pero tiene una buena idea: “El ritmo, el ser la combinación perfecta en que está Ryan, Kapo. Creo que la canción tiene los colores perfectos”, explica en entrevista con Billboard Colombia.

Antes de ser conocido como Gangsta, Pedro Juan de la Osa Medrano, nacido en Cartagena, hizo canciones para artistas como Maluma, a quien le creó el éxito “11 PM”, y el dúo sanandresano Rayo y Toby, con quienes hace más de 12 años hizo “Calor”, que todavía suena en discotecas colombianas.

Con Medellín como ciudad base, ahora suma entre sus créditos también canciones con Camilo, Wisin, Farruko, y dice que le gustaría trabajar con Juanes, Carlos Vives y Shakira.

¿Cómo comenzaste a trabajar con Ryan Castro y Kapo? ¿Cómo fue que te eligieron entre sus productores de cabecera?

Yo creo que todo comienza desde Kapo, cuando me lo encontré en Jamaica. Casualmente habíamos llegado a la isla para producirle a otro artista, que es Lion Fiah, un colombiano que es brutal en el dancehall, de los más duros del país. Él nos invitó a Jamaica y llegamos los dos, Kapo como compositor y yo como productor y compositor. Ahí hicimos match e hicimos “Ohnana”, que fue el preámbulo de todo lo que está pasando ahorita con Kapo, conmigo, con todo lo que está pasando con los afrobeats colombianos a escala mundial. Y este tema nos posicionó tanto, que Ryan llegó y nos pidió el remix, y se montó.

Ahí empezó la amistad de nosotros. Ese día nació “Ohnana (remix)” y Ryan nos pidió música, nos dijo: “Queremos hacer una canción más, hagamos una más”. Ahí fue que le mostré “DÓNDE”, él se montó y lo metimos en el álbum de Por Si Alguien Nos Escucha de Kapo y ustedes ahorita se están dando cuenta lo que está pasando con esa canción.

Después Ryan me dijo que iba a hacer un proyecto para exaltar sus raíces y, obviamente, él también sabía lo que yo había hecho con muchos otros artistas anteriormente y cuál es mi color de siempre. Él me invitó a estar en este otro campamento que lo hicimos en Curazao y ahí empezó toda la amistad con él: hicimos Sendé y ahorita estamos presentando el Hopi Sendé. La mayoría de los temas más importantes, de los dos álbumes, son míos.

Sorprende mucho que “DÓNDE” sea un No. 1 siendo un dancehall y no un tema de afrobeats o reggaetón. Además, venimos de un año en el que varias canciones del género han liderado tendencias de una manera que no ocurría hace años. ¿Cómo ves ese fenómeno?

Es el momento para que uno pueda proponer su propia música. Ahorita uno no puede meterse en la tendencia porque las personas están conectando con la honestidad musical tuya. Entonces, si tú conectas con el público es porque están contigo, porque estás siendo real.

Volviendo a Kapo, ¿ustedes dos se conocieron en Jamaica y allá hicieron “Ohnana”?

No, yo lo conocía, pero llevábamos rato de no vernos y estábamos un poco intermitentes en la amistad. Habíamos tenido sesiones, pero no tan contundentes como para que yo le dijera que quería hacer algo con él, no pasó.

En el campamento estábamos trabajando para el álbum de Lion [Fiah] y ya teníamos como siete días ahí y no habíamos trabajado nada, y Kapo me dice: “Bro, no hemos hecho música, estoy en Jamaica, estoy triste; quiero hacer música”. Y yo le dije en ese momento: “Te voy a hacer una canción y tú tienes que hacer la canción de tu vida. Tú tienes que escribirme o tienes que tirarme lo mejor que tú tengas, como si te fueras a despedir”.

Él sintió la presión, pero yo le dije que lo que quería era que se enfocara en la canción y que sintiera que esa era la canción que lo iba a pegar mundial. Elegimos la pista y, con el instrumental, nos pasó que yo escuché una canción en una fiesta y le dije que por ahí era el color en el que yo lo imaginaba. Esa noche me puse a trabajar el beat, al otro día yo lo levanto y le pongo el instrumental. Él sintió la vibra y me dijo: “Sí, bro, eso es un hit mundial”.

En términos creativos, ¿cuál es la diferencia de trabajar con Ryan Castro y con Kapo? ¿Cómo es el proceso con cada uno de ellos? 

Ellos son muy parecidos en relación al corazón, o sea, ellos son full corazón. Me encontré con dos personajes que son parecidos a mí, a nivel de intuición en la música. Nosotros somos más corazón que otra cosa y siento que a ambos les gusta improvisar, les gusta grabar de una, también que dependen mucho del ritmo y de lo que les bote ese ritmo para ellos sentirlo.

Siento que nos encontramos tres personajes que vibramos y pensamos igual, entonces como que la diferencia entre uno y el otro es simplemente el registro vocal, y el tipo de letra que hacen. Creo que eso es lo único diferente, porque la metodología es parecida en ambos también.

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Has trabajado con artistas emergentes como Zaider y con figuras internacionales que son muy grandes en sus países, pero recién comienzan a crecer en Colombia, como Rels B. ¿Cómo ves cada uno de estos procesos y qué crees que es lo que tú les estás aportando a sus proyectos?

Yo siempre me he caracterizado por mi sonido, como que siempre he tratado de imponer mi sonido, ¿me entiendes? Y es raro como que yo me amolde a un artista, sino que siempre trato como de sacarlo de su zona de confort. Entonces, yo siento que a Zaider, a Rels B, a Wisin, a Ryan — también le he trabajado a Farruko — a la mayoría los he invitado a salirse de su zona de confort y encontrarse con un ritmo que tiene mucha riqueza musical y mucho baile. Así que siento que les estoy aportando a ellos como un nuevo color, una nueva experiencia.

¿Qué fue lo que hiciste con Wisin? ¿Y con Farruko?

Con Wisin estuve en el álbum, el último que hizo, que es El Sobreviviente WWW, en una canción que es una electrónica, ni siquiera es de afrobeats. Con Farruko también estuve para el nuevo álbum de él. Hicimos mucha música que va a salir ahorita; le he aportado los afrobeats y creo que yo me senté con Farruko cuando “Ohanana” apenas estaba levantándose. Él vio los afrobeats y fue el primero que levantó la mano para grabar en “Ohanana” fue el primero que dijo: “Yo creo en el tema, yo creo en el género, yo creo en ustedes”.

¿Viniendo de haber explorado tanto la música reggae, escuchaste Gangalee, el disco que Farruko hizo en Jamaica?

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Sí.

¿Te inspiró de alguna manera? ¿Te hizo pensar formas en las que podías explorar en una producción con Farruko? 

Yo soy fan de Farruko. Siempre escucho la música de él y él viene de la misma experiencia o inspiración musical. Entonces, todo eso que nosotros hacemos es de la madre de nosotros, que para mí es Jamaica.

La música que yo hago, la primera base para mí es Jamaica, la segunda es África. Siempre fue así, porque Jamaica siempre ha estado más cerca de Colombia. El dancehall entró primero, luego entró el afro, a través de la champeta… Esos géneros siempre los he tenido claros.

¿Con qué artistas, ya sea posicionados o emergentes, te gustaría trabajar?

¿Nacionales? J Balvin, Karol G. Siento que les puedo aportar a un sonido. Con ellos podría conectar demasiado, al igual que lo que ya he hecho con la mayoría de artistas con quienes he trabajado, como Maluma. A él le hice un hit que se llama “11 PM”, que es un zouk, un kizomba y yo le expliqué toda esta película, que sigue viniendo de toda esta rama africana, caribeña.

A mí me gusta mucho explorar y me gustaría trabajar con Juanes, con Carlos Vives, con Shakira. Yo admiro mucho a estos artistas que yo vi desde niño y ahorita estoy viviendo mi sueño. El mercado nigeriano también me encanta. Me gustaría hacer algo con Burna Boy, Wizkid. Esos son los colores que estoy buscando ahorita.

¿Crees que ese tipo de artistas pueden ser líderes en tendencias aquí en Colombia? Incluso pienso en Rema, que tiene un tema con Feid.

Han pegado. Siento que los afrobeats son un fenómeno mundial que puede pegar aquí, en Japón, en cualquier lugar, por el baile.

¿Has visto también que Maluma se ha metido mucho en esa movida africana? Por ejemplo, él hizo el remix de “Djadja” de Aya Nakamura. Siempre se ha mostrado más abierto que otros a este tipo de tendencias.

Admiro mucho lo que hace Juancho (Maluma) y siempre ha sido de los artistas colombianos que les gusta imponer su sonido y experimentar. Él me dio esa oportunidad en el álbum 11:11 y conectamos demasiado con esta canción que fue mundial y sigue siendo, para mí, de las top, de las principales que he hecho en todo mi catálogo. Por eso lo admiro tanto, por esa oportunidad.

A veces uno se acostumbra a escuchar canciones producidas por una misma persona, como puede pasar con productores como Tainy, Ovy On The Drums o con Gangsta. ¿Sientes un color, como ese algo que uno como fan no termina de identificar, pero que tú sabes que está ahí y representa a tus canciones?

El Caribe se siente. La vibra de los drums. Yo soy como muy especialista con los drums. El ritmo, como que la gente ya escucha un beat mío y sabe que es mío, por el tipo de baterías. A mí siempre me ha gustado que cada canción sea un mundo y a cada canción le doy un color, pero dentro de ese color meto mi propio sello.

Ahorita estoy imponiendo el sonido del pajarito, que es como mi tag, mi manera de decir aquí está Gangsta. Simboliza una nueva oportunidad, porque cuando uno escucha un pájaro es porque empezó un nuevo día, una nueva oportunidad. Entonces yo por eso puse el pájaro en todas las canciones, como que esto es un nuevo color, una nueva oportunidad, una nueva canción. ¡Escúchenlo!

¿Por qué firmaste con Sony Music Publishing? ¿Qué puede traer un nombre así a tu carrera?

Siempre fui el niño aquel que vio a Sony como el sueño. Yo quería a Sony, porque desde niño me veía ahí, algo en mi corazón me lo decía. Conocí a estos personajes, a estos empresarios, a estos ejecutivos de Sony y conecté con ellos… Ellos conocían mi sonido, mi estatus, a dónde quiero ir. Así que es un lugar donde me he sentido especial. Hasta ahora me siento así. Le han aportado a mi carrera internacional y me han conectado con mucha gente, me han dado un nombre, que es como un apellido, un buen apellido.

Esta entrevista fue originalmente publicada por Billboard Colombia.